1 de enero de 2007 "Morirse en domingo”, de Daniel Gruener, seleccionada en el Festival de San Sebastián.
por Redacción / Filmeweb.
El segundo largometraje de Daniel Gruener, “Morirse en domingo”, en el cual se narra una historia de gran vitalidad y originalidad en torno a la muerte utilizando elementos de irónica frescura e irreverencia, representó a México en competencia en la 54 edición del Festival de Cine de San Sebastián, motivo por el cual, su estreno en México ha causado mucha expectación debido a que, con este trabajo, el realizador busca también reubicarse como uno de los mejores cineastas mexicanos tras su ópera prima “Sobrenatural”.
“Morirse en domingo” cuenta con las actuaciones de Silverio Palacios, Humberto Busto y Maya Zapata. La cinta se exhibió por vez primera en el Festival de Morelia y, en México, será distribuida con más de cuatrocientas copias por Gussi-Artecinema. La producción es de Altavista Flms y Sueño Películas en Co-producción con Santo Domingo Films y Fondo de Inversión y estimulo al cine (FIDECINE)
Julio Salas muere tras una larga enfermedad, pero es domingo y su familia por dificultades económicas se ve forzada a contratar los servicios de una modesta agencia funeraria, el dueño al hacerse cargo del cadáver lo vende a la universidad. El sobrino descubre el negocio y exige que el cuerpo del tío acabe en el horno crematorio, enamorándose de paso de la hija del incinerador. Esta historia de cadáver que no consigue la paz, está tratada según los cánones de la genuina comedia negra, que el realizador sabe utilizar con habilidad, provocando situaciones muy jocosas con la ayuda de unos actores excelentes. Mucho humor, diálogos punzantes y surrealismo constante forman parte de esta cinta.
"Yo quería que ‘Morirse en domingo’ fuera una película sobre personajes sobreviviendo su situación y su dolor, como nosotros mismos nos encontrábamos en ese momento, Que estuviera llena de emociones contradictorias en donde los vivos sobreviven gracias a los muertos y en donde las dudas que cada uno tenemos de nuestra existencia se vieran reflejadas en los distintos personajes. Que funcionara como espejo para descubrir como somos los mexicanos de esta época, nuestras familias, nuestros miedos, nuestras culpas, nuestras mentiras, nuestros abusos, nuestros desechos. Sobre una sociedad en transición que se debate entre la sobre vivencia o su muerte”, comenta Daniel Gruener.
“En esta historia lo de menos es como murió un personaje a diferencia de tantas otras películas. Aquí de lo que se trata es de como mientras unos mueren, otros se pasan de vivos. Como dijo alguna vez Woddy Allen, ‘no es que tenga miedo a morirme, es tan solo que no quiero estar ahí cuando suceda’. Hablar de la muerte siempre ha sido difícil. En el mundo moderno todo funciona como si la muerte no existiera, preferimos ignorarla, crear alegrías y salud al alcance de todos. Morirse, es de las pocas cosas que ninguno de los que estamos vivos hemos experimentado en carne propia. Esta gran incógnita que nos acompaña desde el día en que llegamos a este mundo provoca diversos sentimientos, pero sobre todo miedo.
“Esta película es sobre los mexicanos y este es un país que le sonríe a la muerte, le pone caras, la festejamos, le hacemos caricaturas. El mexicano sabe que con ignorarla no la evitará. Sin embargo, este amor imperecedero trasluce su perplejidad y su miedo a morir, tan arraigado como el de otras naciones. El mexicano se ríe de la muerte para celebrar el hecho de estar vivo y para encarar lo ineludible. Como diría Octavio Paz: “ a los mexicanos la muerte nos fascina… nos atrae… nos venga de la vida, la desnuda de todas sus vanidades y pretensiones y la convierte en lo que es: unos huesos mondos y una mueca espantable”, continúa el realizador.
"Para mi la película debía ser un sube y baja de emociones. Siempre en el terreno de lo posible y siempre buscando que el público se refleje en los distintos personajes, no con uno solo. Quería que el relato fuera cadencioso, que la historia fuera atrapándote paulatinamente y te fuera golpeando sin que te percataras. Que las texturas y los colores de la imagen crearan atmósferas intensas y sorprendentes, que el retrato no fuera un estereotipo de latinidad y que incluso en la música hubiera participación de artistas de otros países que conformaran un sonido que no tuviera otra identidad mas que la del mundo hoy en día.
"Entré con mucha claridad al proyecto y salgo de él lleno de preguntas y dudas sobre el futuro de nuestra sociedad. Pero algo si me queda claro: No hay que tomarse a la muerte tan en serio, ni a la película, sino quieres que te cargue la anoréxica", concluyó Daniel Gruener.