1 de marzo de 2007 Los límites del cine: “Litoral”, de Wajdi Mouawad, desahuciado está el que tiene que vivir una cultural diferente.
por Salvador Perches Galván. |
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Marco histórico. Desde los albores de la historia, cuando el Líbano era conocido como Fenicia, siempre ostentó una gran riqueza cultural. Los primeros símbolos del alfabeto que aparecen en la tumba de Hiram, rey de Tiro, se conservan en el Museo Nacional de Beirut. Ubicada en el punto de encuentro de tres viejos continentes, el país de los cedros jugó en forma permanente el papel de centro de intercambio de cultura entre Oriente y Occidente. A pesar de muchos años de guerra, la actividad cultural del país ha sido siempre intensa. A principios del tercer milenio, Beirut recupera su papel de “Capital cultural del mundo árabe”, siendo declarada de tal forma en 1999, por la UNESCO por ese año. Durante el período otomano, la comunidad cristiana pasó de la lengua “siriana” a la tradicional lengua árabe, con lo cual dio comienzo lo que se conoce como la literatura y el arte líbano-árabe. La imprenta fue introducida en el país en 1702, pero hasta comienzos del siglo 19 los libros no religiosos comenzaron a ser accesibles para el público, especialmente libros de enseñanza de la lengua árabe. En ese tiempo, el Líbano era uno de los primeros cuatro países editores del Mundo Árabe y producía el 70 % de las ediciones de la región. En 1820, las misiones europeas llegaron a las costas libanesas predicando nuevas culturas y fundando escuelas. Estos idiomas extranjeros influyeron en la cultura libanesa a tal punto que, durante la ocupación francesa después de la Segunda Guerra Mundial, el país era el lugar perfecto para actuar como intérprete entre ambos mundos.
La post-guerra.- Después de un largo período de inactividad cultural debido a la guerra, se creó el Ministerio de Cultura en 1992, seguido por muchos centros culturales y artísticos. Actualmente, el Líbano tiene 14 revistas culturales, y los nuevos autores tienen niveles altamente competitivos. Sus dos instituciones culturales más importantes son el Instituto de Bellas Artes de la Universidad Libanesa y el Conservatorio Nacional. Teatro.- El teatro es el primer espejo de la sociedad, como dijo alguna vez el director de teatro francés Jean Vilar. El teatro libanés es un espejo que refleja los dolores, ansiedades, alegrías y pasiones de la nación. Refleja también la importancia cultural, social e intelectual de la sociedad. En 1948 Maroun Naccache, el padre del teatro árabe, presentó la primera comedia escrita y presentada por un libanés. Era una adaptación de “El Avaro”, de Molière. Esto marcó el nacimiento del teatro libanés. Aun cuando se trasladó a Egipto durante la ocupación otomana, el teatro libanés floreció posteriormente en el país, en los años 60.
A pesar de los años de guerra y sus consecuencias, el teatro libanés pudo brillar internacionalmente con el Festival de Baalbeck, Mounir Abou Debs, su director, fundó una escuela de teatro. Posteriormente, Antoine Moultaka creó El Círculo de Teatro Libanés, y produjo Shakespeare, Dostoievski, y posteriormente una obra titulada “La jarra rota”. Años después el talento de Moultaka comenzó a ser reconocido por el público, con la obra “El testamento del perro”, una crítica a la gente religiosa. El también director Raymond Gebara presentó espectáculos, entre los que se destaca “Bajo el personaje de Zaccour”. Al mismo tiempo, un grupo de estudiantes del Centro Universitario de Estudios Dramáticos, presentó un nuevo estilo de obras abstractas. En 1971 comienza un nuevo fenómeno en el teatro libanés moderno, cuando Jalal Khoury tiene un enorme éxito con una comedia popular “Geha”. Durante los años 60, Hassan Alaeddine, más conocido como “Chouchou”, fundó con Nizar Mikati el primer Teatro Libanés permanente. Durante 10 años logró atraer al público de todas las edades. El teatro armenio tuvo una gran influencia en los artistas libaneses, especialmente con Berge Fazlian, que fundó el Teatro de Constantinopla. Enseñó a los artistas locales muchas técnicas básicas de actuación. Su efecto se notó claramente en “La historia de Vasco”, de George Chehade, representada en árabe. En 1967, el Teatro Libanés pasaba un período difícil debido a que la mayoría de las obras eran censuradas por la situación durante la guerra. En 1974, Jalal Khoury produjo “Al Rafic Sejean”. Allí termina una etapa gloriosa del teatro libanés. La Guerra: 1975-1990.- Después de los primeros choques, la población se adaptó a la nueva situación y el público iba al teatro en su zona de la capital. En Beirut Oriental, la obra más importante era “Dos novios de ninguna parte” de Marouan Najjar, y en Beirut Occidental era “La Campana”, de Rafic Ali Ahmad y Roger Assaf. Después de estar separado en dos, el teatro se unió nuevamente en el Distrito Central de Beirut, en el Teatro de Beirut y Al Madina.
Actualmente, el teatro se esfuerza por superar los efectos de la guerra y encontrar su identidad, pero sufre varias crisis: de producción, de autores y de público. Es por eso que los productores están cada vez más motivados para financiar nuevas obras. Si bien la crisis autoral parece ser un problema importante en el Líbano debido a la escasez de dramaturgos y el predominio de obras extranjeras, se enseña teatro en muchas instituciones. Y, a pesar de que la guerra ha alejado al público, salvo una minoría que se mantuvo fiel, las obras recientes confirman que el teatro libanés está recuperando su público y su vitalidad. La juventud, que constituye el público y los autores, está haciendo prosperar el teatro y haciéndole recuperar su prestigio. Los grandes ríos del teatro libanés parecen fluir nuevamente.
En cuanto al cine, en 1985, en el Festival de El Cairo, “Ojos Abiertos”, de Rachid Kenj, recibió una medalla de plata.
Wajdi Mouawad: La guerra sube a escena. En ese desolado panorama libanés nació Wajdi Mouawad en 1968, siendo, en sus propias palabras, libanés de infancia, francés de forma de pensar y québécois de su teatro. Eso es lo que le pasa a alguien que pasa su infancia en Beirut, su adolescencia en París y se hace adulto en Montreal. Descubierto en el Festival de Teatros francófonos de Limoges (Francia) en 1994, Wajdi Mouawad pertenece a la nueva generación de figuras del teatro que están transformando la escena francófona gracias a una gran fuerza imaginativa y a una escritura de extraordinaria calidad. Graduado por la Escuela Nacional de Teatro de Canadá ha escrito, adaptado, traducido, actuado y dirigido obras para públicos de todas las edades. Fundó con Isabelle Leblanc el Théâtre Ô Parleur, con el fin de celebrar el lenguaje y las ideas y mandarlos a viajar. Afirma que si tuviera un saco para golpear no escribiría más. Litoral le valió el Premio del Gobernador general en 2000 y ha sido presentado en el Festival de Aviñón en julio de 1998. En enero de 2002, el gobierno francés le concedió el título de caballero de la Orden Nacional de las Artes y de las Letras para el conjunto de su obra. Del 2000 al 2004, fue director artístico del Teatro de Quat' Sous. En 2005, funda en Quebec con Manuel Schwartz Abé, Carré cé carré y en Francia El Cuadrado de la hipotenusa, ambas compañías de creación, ambas estructuras que corresponden a los dos lados del Atlántico y son emblemáticas de una aventura teatral franco-québécoise. A partir de 1991, dirige sus propios textos – “Con los que sueñas”, “Litoral”, “Willy Protagoras enfermo en los baños”, “Sueños”, “No es la manera que se imaginan como Claude y Jacqueline se encontraron” (co-escrita con Estelle Clareton), “Incendios”. También dirige textos de otros autores, incluidos Shakespeare, Sófocles, Euripides, Frank Wedekind, Pirandello o Chéjov. En 2004 dirigió la versión cinematográfica de “Litoral” adaptación de su texto. Como canta Tania Libertad en “Solo le pido a Dios”, “que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte” y en otra estrofa; “desahuciado está el que tiene que marchar a vivir una cultura diferente”. “Litoral” es la primera parte de una tetralogía que encuentra su inspiración en la experiencia dolorosa de la guerra y del exilio – el autor tuvo que abandonar Líbano en guerra y exiliarse en Francia con su familia cuando tenía ocho años –, la obra relata el viaje de un huérfano a la tierra de sus antepasados. El protagonista quiere ofrecer una sepultura digna a la mortaja de su padre muerto en el exilio, pero no hay sitio en los cementerios de su país natal, que ya tiene demasiados muertos. Esta tragedia, mezcla ironía y desesperanza, ha deleitado al público francés, durante la representación de la obra por una compañía de teatro de París, a principios de 2005.
“Incendies”, segunda parte de la tetralogía, también explora los traumatismos y los tormentos de las guerras contemporáneas (Oriente Medio), relacionándolos con historias muy antiguas de odiseas, de incestos y de revueltas de la conciencia individual contra las leyes humanas. El autor recibió el premio Molière, galardón de teatro francés, al mejor autor francófono por “Litoral”. La versión cinematográfica de “Litoral” de Wajdi Mouawad, se presentó en El Festival del nuevo cine de Québec y esto fue algo de lo que la crítica publicó en torno al debut cinematográfico de Wajdi Mouawad: “Litoral es una adaptación cinematográfica franco-quebequesa de una pieza de teatro de Wajdi Mouawad que se llevó consiguió varios premios en Europa. A manera de un estudiante de cine, es apenas sorprendente saber que Mouawad realice su primera película con ‘Litoral’. Sus conocimientos de la cinematografía son limitados. Debería trabajar más los ambientes, el juego de cámara, la puesta en escena y tratar de diversificar más la música. Ésta es casi exclusivamente sacada de la discografía de Amon Tobin, y trastorna la cabeza como la del protagonista; un buen préstamo el que se hace, sin embargo, un uso excesivo. Muy bien escrito, el guión cinematográfico de ‘Litoral’ permite varias reflexiones sobre la ausencia de cultura positiva a Líbano, la representación de la muerte, el interés en retornar a los orígenes.
“El padre de Wahab muere en un accidente automovilístico. Un conflicto con la familia materna, a propósito del entierro de su padre, anima a Wahab a salir de Quebec con ataúd en manos. Destino: Líbano, el país de sus padres. Una vez en el lugar, comprueba que los problemas sólo comienzan. La cultura de guerra, el desprecio por otros en Líbano hace de cada gesto, por mas insignificante, como enterrar un ataúd, inútilmente complicado. Al mismo tiempo, los enormes traumatismos que han marcado la vida de las personas que Wahab encuentra en Líbano, en particular una joven mujer que se parece de manera extraña a su madre muerta, a él recuerda, que sus problemas son insignificantes. El mensaje de Wajdi Mouawad, sugiere que en Líbano el odio es un instrumento de identificación personal a través de la religión y la cultura comercial americana caduca. En cuanto a Wahab, posiblemente no tiene raíces bien definidas, pero, en el desenlace, él descubre por fin la felicidad”.
Littoral Director Wajdi Mouawad Reparto.- Steve Laplante, Wahab; Gilles Renaud, El padre; Isabelle Leblanc, Layal; Miro Lacasse, Maíz; David Boutin, Sabbé; Pascal Contamine, Amé; Manon Brunelle, Joséphine; Estelle Clareton, La madre; Therese Ovulad, Tia Marie; Hani Mattar, Tio Henri; Abla Farhoud, Tia Renée; Pierre Curzi, Policía Turcot; Stéphane F. Jacques, Policía Renaud. Canada,2004.96min Idioma: Francés. Color:
 Litoral México. En el 2004, la compañía de teatro Tapioca Inn, basándose en la traducción de Boris Schoemann y Cesar Jaime Rodríguez y bajo la dirección de Hugo Arrevillaga, llevó a cabo una lectura dramatizada de la primer parte de “Litoral” dentro de la Tercera Semana Internacional de la Dramaturgia Contemporánea, organizada por el Centro Cultural Helénico y Los Endebles. El espectáculo fue todo un éxito y a partir de eso se empezó a planear el montaje de la obra completa para finales del mismo año. Sin embargo el destino o la vida o la muerte cambio los planes y el montaje quedó suspendido, flotando en la marea de los días. “Litoral”, surge "a partir del encuentro de un grupo de gente, de amigos, de actores, de diseñadores, de gente que nos queríamos, y que al llegar a los 30 años tratamos de saber a que le teníamos miedo. Y resultó que nadie le tenia miedo a su propia muerte, pero si a la de aquellos que nos habían dado la vida, y también al amor, sobre todo al amor".
“Litoral” es la historia de Wilfrid. Y también la historia de su padre. Y de cómo” la cogida de tu vida puede convertirse en tu peor pesadilla”. “Litoral” es el camino que recorre Wilfrid, desde su país de adopción Québec, hasta su país de origen Líbano, buscando un lugar, "el lugar" donde enterrar a su padre. “Litoral” es eso, y también un viaje interior, un viaje iniciático: la búsqueda de identidad, la confrontación con las raíces con la realidad más cruda y con las fantasías que se niegan a morir. “Litoral” es la historia de un exilio y es la historia de un sueño. En realidad es la historia de muchos exilios y de muchos sueños. Desde luego el exilio familiar de Wajdi Mouawad y de sus propios sueños entretejidos magistralmente con los de sus múltiples personajes en un mestizaje que va del Oriente de “Las mil y una noches”, llevadas al extremo del dolor que produce una guerra, hasta el Occidente de la leyenda del caballero de la arturica mesa redonda, Guiromelan.
Es el sueño que arranca del cadáver del padre y del retorno al mar con él a cuestas. Para el autor se trata de “dar, como dice Mallarmé, un nuevo sentido a las palabras de la tribu”. Para el espectador se trata de aceptar sugerencias, a veces escalofriantes y a veces enormemente dulces, que convoquen a la propia tribu, al propio exilio, al cadáver de un padre echado al lomo para volver al mar. Dice el personaje central: “Soñar siempre vuelve loco” y “lo más doloroso del sueño, es que no existe”. “Litoral” es también el sueño de un grupo de actores y un director, dos escenógrafas, una larga serie de artistas, y de un proyecto para un espacio, que encabeza Boris Schoemann con “Los endebles”, desde hace ya varios años para La Capilla, sala coayacanense que fue a su vez el sueño de Salvador Novo.
El trabajo actoral, en todos los casos resulta ejemplar: Ricardo Rodríguez, Pedro Mira, Rebeca Trejo, Miguel Angel Canto, Mauricio Garmona, Alejandra Chacón, Sharon Zundel y Marcelo Galván, asumen todos los riesgos y se lanzan en busca de su litoral más lejano. Auda Caraza y Atenea Chávez crean el espacio de un insomnio habitado por todas las figuras que los sueños encarnan. Y todos los artistas siguen a Hugo Arrevillaga, el director, porque “Litoral” es también la encarnación de su propio sueño como director y adaptador. “Litoral” es también, como canción de los Beatles, un viaje mágico y misterioso, una puesta en escena extraordinaria de un grupo de artistas comprometidos, que minuciosa, apasionadamente se aventuran a la travesía, conduciendo al sorprendido espectador, por un itinerario de imaginación, de fantasía, de imaginería y de mucha creatividad, una puesta en escena conmovedora que lo mismo nos hace reír que llorar, pero ni la risa ni el llanto son gratuitos ni sensibleros, son emociones encontradas que nos invitan, sobre todo, a la reflexión, a una profunda toma de conciencia de los horrores de la guerra, del exilio obligado, de los niños destrozados física y emocionalmente, y también, a una visión poética de la muerte, de la paternidad, de la lealtad y de la solidaridad. Un trabajo impecable, absolutamente recomendable, que merece estar largo tiempo en cartelera.
"Deja los caminos porque todos los caminos te llevan a la tierra; sólo el abismo conduce al sueño. Vayan por los caminos. Agótense caminando. Antes de que caiga el atardecer. Con rabia, con ira. Hasta el final de los caminos, de los países, de las alegrías, del tiempo. Después de los amores y de las penas, de las alegrías y los llantos, de las perdidas y los gritos. Justo después, esta el litoral y el mar abierto. Que se lleva todo. Todo. Aunque me sumerja en las profundidades del mar, seguiré siendo tu fuerza. Nada es más fuerte que el sueño. Él nos unirá para siempre”. Wajdi Mouawad. LITORAL
“LITORAL”, de Wajdi Mouawad Dirección y adaptación Hugo Arrevillaga Con las actuaciones de Ricardo Rodríguez, Rebeca Trejo, Mauricio Garmona, Pedro Mira, Marcelo Galván, Alejandra Chacón, Sharon Zundel y Miquel Ángel Canto. Con Escenografía de Auda Caraza y Atenea Chávez, vestuario de Lissette Barrios, música de Ariel Cavallieri, iluminación de Matías Gorlero y diseño gráfico de Miguel Durán. Teatro La Capilla Madrid 13, Col. Coyoacán Martes 20:00 Hrs.
Material fotográfico cortesía de la producción.
Filmeweb No. 21
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